28/1/09

Tenía las piernas entumecidas,mis articulaciones se quejaban a cada movimiento,mi cuerpo se sentía cansado. Era un cuerpo joven,un cuerpo joven con un alma vieja.Cansado de andar deseando la estabilidad eterna,anhelándola con ansia.
De repente parecí encontrarla, aquella luz de matices anaranjados susurraba mi nombre, lentamente, muy lentamente; me llamaba. Después de tantas luchas, después de tantos enfrentamientos contra mi persona, aquella luz me llamaba. Mi vida se había completado

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